Todavía existen personas que creen que jugar al tira y afloja con su perro puede desencadenar una respuesta agresiva por parte de este. Esa creencia basada en el miedo suele desaprovechar uno de los refuerzos más divertidos para nuestros perros y útiles para su educación. Sigue leyendo y conocerás los motivos por los cuales todo perro independientemente de su raza o tamaño debería aprender desde cachorro a jugar al "Tug of war"…
El perro aprende a controlar su mandíbula. Los cachorros no tienen esos dientes afilados como alfileres por casualidad: su función, aunque parezca paradójico, es el de hacer daño con ellos a la madre y entre sus hermanos. ¿Por qué? Pues para saber lo antes posible la fuerza que en un futuro cercano tendrán sus dientes y saber inhibir la fuerza de sus mordiscos en función que a qué van dirigidos. La información que reciban no será la misma si muerden a un palo o un juguete que si lo hacen a una mano humana o a sus compañeros caninos. En el primer caso el perro disfrutará de la sensación de morder, en el segundo caso (si los mordiscos son demasiado fuertes) sus compañeros dejarán de querer jugar con él. Al jugar al tira y afloja, el cachorro aprende a tener cuidado con sus mandíbulas, ya que en el caso de equivocarse y tocarnos con sus dientes el juego terminará de inmediato. Esa es la primera regla que debe conocer todo perro al jugar al tira y afloja: Prohibido tocar al humano. Lo que equivale a tener autocontrol sobre su mordisco.
Puede convertirse en un premio realmente motivante. ¿Has visto alguna vez cómo trabajan los guías caninos especializados en búsqueda, detección de sustancias o diversos deportes caninos? Suelen utilizar un mordedor para premiar al perro una vez haya terminado su trabajo. Premiar a los perros de esta forma tiene una serie de diferencias con respecto a hacerlo con trozos de comida: aumenta el nivel de actividad del perro y permite que descargue su energía acumulada sobre él. Por poner un ejemplo, es algo así como el desahogo de un futbolista al marcar un gol… Pero dada la emoción que suele sentir el perro cuando aparece su juguete de tira y afloja, tiene la desventaja de que puede distraerse a la hora de aprender nuevas cosas. Para aprender cosas nuevas suelen ser mejores los premios de comida (es como dinero al contado), mientras que para motivar al perro y mantener lo aprendido muchas veces conviene utilizar este tipo de recompensas.
El perro aprende la orden “suelta”. La mejor vacuna para los perros paranoicos del control es enseñarles que si ceden sus posesiones, éstas volverán con un extra. Si alguien te quita el monedero y te lo devuelve enseguida con 50€ más ¿Seguirías igual de reticente a prestarle tu monedero? Ese mismo principio es el que todo el mundo debería enseñar a su perro con distintos recursos como su cuenco de comida o, como sucede en este caso, con sus juguetes. Con ello, de nuevo conseguimos transmitir al perro un valioso recurso: su autocontrol, a la vez que se le capacita para jugar al cobro de objetos.
El perro conoce un comando que indica el inicio del juego. Diciéndole un comando que le indique cuándo puede morder, lo que consigues por un lado es que te preste atención, y por el otro, de nuevo logras que tu perro sea capaz de controlar su impulso por morder el juguete.
Resumiendo, las reglas que tienes que tener a la hora de jugar al tira y afloja con tu perro son:
-Prohibido tocar al humano.
-Jugar sólo con los juguetes del perro.
-Siempre comenzar con un comando que le indique el comienzo del juego.
-Practicar la orden “Suelta”.
Por último me gustaría decir algo importante: No juegues al tira y afloja con tu perro si éste tiene algún problema de posesividad o complejo de control. Estos perros necesitan ser rehabilitados y evaluados previamente por un profesional antes de poder practicar este tipo de juegos con sus propietarios.
¿Y tú qué opinas sobre jugar al tira y afloja? Cuéntanoslo…
Agradecimiento: a Jorge Ortega, Director de Guauf Servicios Caninos (http://www.guauf.es/), por permitirme publicar su artículo.
domingo, 1 de mayo de 2011
domingo, 24 de abril de 2011
El ladrido
De todas las formas de comunicación que desarrolla el perro, el ladrido es aquella más sonora y también la más comprensible a escala humana, ya que es comparable a nuestro lenguaje oral. Si las personas se comunican, sobre todo, hablando, los perros han aprendido que, para comunicarse con ellas, expresar sonidos es lo más adecuado.
La palabra ladrido proviene del verbo latino Latro,-avi, atum, are, que significa ladrar, es decir, dar voces el perro. Los perros domésticos ladran porque es la forma de expresión más comprensible para los humanos. La comunicación más utilizada entre las personas, al revés que entre los cánidos, es el lenguaje sonoro, ya que tendemos a ignorar las señales visuales y no sabemos reconocer, debido a nuestro poco desarrollado olfato, las señales químicas, tan importantes en el mundo animal.
Como concepto, el ladrido es una respuesta emocional innata expresada solamente de forma habitual por animales como el perro y el chacal. Los lobos, antepasados directos del perro, raramente ladran, ya que como animales depredadores que son, no pueden permitirse sonidos que puedan revelar su presencia, tanto para su actividad cazadora como para su propia supervivencia.
El ladrido de un perro es una manera de llamar la atención, significando «Aquí está sucediendo algo extraño... ¡Atentos!». Puede ser que quiera avisar de su presencia o de la presencia de otros cerca de su territorio; puede ser una llamada al juego; o puede que reclame agua o comida.
Hay algunas razas más propensas al ladrido que otras. Las más ladradoras son los perros de jauría (beagles, bassets, bloodhound y demás sabuesos), y los terriers. Entre las que ladran muy poco destacan las razas más primitivas -es decir, las más cercanas al lobo- como los huskys siberianos, los alaskan malamute, los akita y los chow-chow.
Interpretación de los ladridos
Para comprender lo que significa el ladrido del perro hay que tener en cuenta circunstancias como el contexto, la frecuencia, el tono y sus códigos posturales.
Existen diversos tipos de ladridos:
- Invitación al juego: un perro que invita a jugar estira las patas delanteras, manteniendo levantados sus cuartos traseros y ladrando de forma repetitiva en un tono agudo.
- Aviso: es un ladrido grave y espaciado, que sirve para llamar la atención de su entorno sobre un posible peligro.
- Territorial: todos los perros son territoriales y siempre procurarán alejar a los extraños de su espacio ladrando de manera alta y repetitiva, de forma más grave cuando más se acerque un posible intruso. Esta conducta es especialmente visible en los canes que viven en zonas residenciales, acostumbrados a estar detrás de una verja o una valla, que ven reforzada esta conducta cuando, al ladrar, alejan a los posibles intrusos del territorio.
- Miedo: un perro miedoso tiende a ladrar, retirándose hacia atrás, con un ladrido corto y agudo, procurando que lo que representa su amenaza no se acerque.
- Llamar la atención: para conseguir algo -entrar o salir de la terraza, conseguir un juguete, comer- un can puede ladrar de forma insistente y repetitiva en un tono agudo.
- Frustración: cuando un perro se queda solo y sufre de ansiedad, ladra de manera compulsiva, a gran volumen y de forma muy nerviosa.
- Neurótico: se caracteriza por ser un ladrido rítmico y constante, siempre en el mismo tono, y es propio de perros que padecen algún tipo de neurosis o de trastorno compulsivo.
Otros sonidos caninos
Además del ladrido, existen más tipos de sonidos producidos por un perro: gruñidos, gemidos, gritos, bufidos y aullidos conforman todo el repertorio de comunicación sonora canina.
Así como el ladrido representa un aviso, el gruñido es una amenaza. Un perro gruñe cuando se siente amenazado o quiere amenazar, emitiendo un sonido ronco y sostenido. Dependiendo de si muestra o no los dientes, la amenaza será más o menos explícita.
El gemido canino es un sonido ambivalente, ya que puede significar tanto tristeza como alegría. Un perro puede gemir de dolor -sonido largo y lastimero- o bien puede gemir de alegría cuando llega su dueño a casa -sonido corto y continuo, acompañado de una gran movilidad-.
El grito es emitido por el perro como señal de pánico cuando, por ejemplo, llega a temer por su vida. También es un sonido muy utilizado por los cachorros para exagerar su sumisión ante un perro dominante, y que no haya ninguna duda de su subordinación.
El bufido está a medio camino entre el ladrido y el gruñido, y los perros suelen expresarlo en momentos de estrés, acompañándose siempre bien de un ladrido, bien de un gruñido.
El aullido no es muy característico del perro. A pesar de ello, hay perros que, en momentos de soledad, o al escuchar el sonido de una sirena, o el aullido de otros perros, pueden llegar a aullar. Su significado es una llamada a la unión, y es un comportamiento heredado de sus ancestros los lobos, que aullaban para reunirse o para reconfortar a un lobo que estaba lejos de su manada.
Además de estos elementos de vocalización sonora, los perros también emiten otros sonidos similares a los de los humanos y con parecida significación, que son el jadeo y el suspiro. El primero consiste en respirar anhelosamente por efecto de algún trabajo o ejercicio impetuoso, indicador de estrés y excitación; mientras que el segundo consiste en una aspiración fuerte y prolongada seguida de una espiración, que los perros utilizan para expresar tristeza, alivio o deseo.
Perro ladrador, poco mordedor
Este famoso refrán no debe tomarse como ley si hablamos de comportamiento canino. Un perro que ladra está generalmente estresado por algún motivo, y dependerá de las circunstancias si llega a la agresión o acaba huyendo.
Ya hemos visto que ladrar no siempre es un signo de agresividad, y este tipo de vocalizaciones innatas utilizadas por los perros expresan un amplio repertorio de emociones. Cuando un perro ladra, siempre hay un motivo.
Conocer los diferentes tipos de ladridos, es decir, conocer el lenguaje oral canino, nos ayuda a relacionarnos mejor con nuestros amigos más fieles, evitando, de esta manera, posibles errores de comunicación.
Los perros cantores
Existen dos razas de perros que, en vez de ladrar, cantan. Son el basenji y el perro cantor de Nueva Guinea.
El basenji (que significa “cosita de los arbustos” y “el perro que salta arriba y abajo” en lenguaje nativo) es una raza originaria de África, también conocido como Perro sin ladrido, que se encuentra representado ya en el Antiguo Egipto. Este perro emite unos gorgoritos, aullidos, gruñidos y cacareos que recuerdan al canto tirolés.
El perro cantor de Nueva Guinea, actualmente en vías de extinción, emite un extraño canto a medio camino entre un aullido de lobo y el sonido de una ballena. El mejor modo de hacerlos “cantar” es apartarse de su vista, e inmediatamente empiezan a emitir su canción para intentar establecer contacto.
Agradecimiento: a Javier R. Batallé, educador canino(http://jrbatalle.blogspot.com/), por permitirme publicar su artículo.
sábado, 9 de abril de 2011
Leishmaniosis canina
Carta abierta de un Flebotomo:
Hola lectores:
Soy un mosquito que desde mayo hasta octubre zumbará cerca de los oídos de vuestros perros. Soy "la" transmisora de la leishmaniosis. Digo "la" porque soy la hembra del flebotomo. Los machos de mi especie no transmiten la enfermedad. Soy diminuta, no mido más de 2-3 mm y me podéis reconocer a simple vista porque soy de color ocre amarillento y mis patas y cuerpo están cubiertos de pelo. Desde hace años me alimento mejor porque vuestro empeño de ir a vivir al campo ha hecho que construyáis vuestras viviendas muy cerca de donde siempre he habitado, es decir, en entornos periurbanos. Además tenéis la sana costumbre de ir acompañados de uno o más perros. Me alimento de sangre y de materia orgánica, de donde obtengo los azúcares necesarios necesarios para vivir. La sangre que más me gusta es la del perro, aunque también pico a otros animales domésticos (hámster, gato), de abasto, salvajes (zorro, jineta, ratón), e incluso puedo picar al ser humano.
Pongo mis nidos en madrigueras, grietas de muros, huecos de árboles, alrededores de césped húmedo y piscinas, establos, corrales, sótanos, alcantarillas, leñeras, vertederos. Me gustan sobre todo las zonas poco iluminadas y con una humedad alta y constante. Vivo en altitudes entre 800 y 1000 metros y mi actividad la desarrollo a temperaturas superiores a 18 grados centígrados.
No me veréis volar en los días lluviosos o de excesivo viento, no sé nadar y mis alas son frágiles.
Salgo a comer al atardecer y en las primeras horas de la noche, aunque si el amanecer no es muy frío también me animo a dar una vuelta. Mi ciclo vital suele comenzar en mayo (en marzo si las temperaturas son las adecuadas) y termina en noviembre; cuando más me alimento es en julio y septiembre.
En cada ciclo vital pico tres o cuatro veces, ya que lo necesito para hacer mi puesta de huevos y perpetuar mi especie. Pongo entre 50 y 100 huevos y vivo unos 35 días; mis hijos nacen a los 7-10 días, después de la puesta y mis larvas son capaces de hibernar hasta el año siguiente.
En mis vuelos no recorro grandes distancias, no más de un kilómetro, por eso, tendréis amigos con perros afectados por la leishmaniosis en una zona cercana, mientras que los vuestros estarán sanos o viceversa. Soy un poco "vaga", me gusta volar bajo y contra el viento, si éste es flojito. Puedo picar tanto dentro como fuera de las viviendas, aunque me gusta mucho más hacerlo en el exterior, y tengo un gran defecto, y es que se me puede atrapar con trampas de luz.
Sé que os preocupa mucho la enfermedad que transmito, sobre todo porque teméis que os pueda contagiar a vosotros, además de a vuestros perros. Debéis estár tranquilos. Hace años se hizo un estudio en Évora (Portugal). Se analizaron todos los perros de esa población y el 6,9% estaba infectado por leishmania. Pues bien, ningún habitante de Évora contrajo la enfermedad. Además, la leishmaniosis humana se cura en no más de cuatro meses.Somos un poco sibaritas y nos gusta más la sangre de perro, lo que explicaría lo que acabo de contar.
Durante nuestra época de actividad 30 de cada 1000 perros sufrirán nuestros picotazos y se infectarán de leishmania, pero, ¡atención!, no todos desarrollarán la enfermedad. Me explico, de cada 100 perros infectados, el 50% enfermará, el 40% permanecerá asintomático y el 10% se curara de forma natural. Del 50% de los enfermos, tan sólo un 10% morirá o tendrá que ser eutanasiado por complicaciones graves de hígado o riñón. Como veréis no es "tan fiero el león como lo pintan".
Transmito una enfermedad que no se manifiesta de inmediato. Vuestros perros pueden tardar meses (entre dos y doce), e incluso años en manifestar algún síntoma.
Una de cada tres de nosotras es portadora del parásito, leishmania. Una vez que extraemos la sangre inoculamos las leishmanias, y según funcione el sistema inmunitario de vuestro perro, éste desarrollará o no la enfermedad. Una vez que la leishmania ha traspasado la piel, penetrará en los glóbulos blancos, se reproducirá y los destruirá.
Luego pasará al torrente sanguíneo y se dirigirá hacia la médula, el bazo y ganglios linfáticos. Los síntomas que veréis serán muy variados, y los veterinarios hablan de una forma cutánea y otra visceral, pero en numerosos casos ambas se presentarán simultaneamente.
La leishmania se localizará después en piel, hígado, riñón, aparato digestivo, ojos, articulaciones y producirá procesos inflamatorios responsables de los síntomas. Veréis lesiones cutáneas en forma de descamación de color blanco plateado, similar al amianto, más pronunciada en la cabeza, pabellones auriculares y miembros, para encontrar luego lesiones ulcerativas, sobre todo en los puntos de presión.
También veréis afectadas las almohadillas, y los espacios interdigitales. Aparecerán fiebres intermitentes, somnolencia, falta de apetito, cojeras, inflamación ganglionar, crecimiento exagerado de las uñas, hemorragias principalmente nasales, adelgazamiento, consunción muscular y, debido a la inmunosupresión, complicaciones como demodicosis generalizada y foliculitis bacterianas. En otros casos más graves se desarrollará una irreversible insuficiencia hepatorenal.
En un análisis de sangre, vuestro veterinario encontrará alteraciones en las proteínas y normalmente anemia. Por los síntomas y los análisis podrá indicaros el pronostico y tratamiento más adecuado en cada caso. A lo mejor necesita hacer una punción de médula o de ganglios, e incluso una biopsia de piel.
Existen pruebas de laboratorio específicas para diagnosticar esta enfermedad que no siempre serán definitivas, pero la familiaridad de vuestro veterinario con la leishmaniosis bastará para solucionar el rompecabezas que a veces supone enfrentarse a ella.
Llevan años trabajando en esta patología y os aseguro que en un 90% de los casos conseguirán la curación clínica de vuestros perros, si les ayudáis en el tratamiento y seguimiento de la enfermedad. De vuestra implicación positiva dependerá mucho el éxito y la salvación de vuestros perros. Preguntar nunca está de menos.
De la terapia a seguir no os contaré nada porque es en las clínicas donde deben enfocarlo, en función del estado de vuestro perro y del momento en que se diagnostique la enfermedad. Tan sólo un consejo: cuanto antes se detecte, mejor será, por lo que os recomiendo que chequeéis al perro dos veces al año, una en marzo y otra en diciembre.
Os he dado pistas sobre mi vida, mis apetencias y mis costumbres, así que haciendo uso de vuestro ingenio podréis sacar importantes conclusiones para combatirme. Como no soy masoquista le cedo la palabra al veterinario, que os dará unos sanos consejos para que evitéis mi picadura sobre vuestros perros, y el modo de hacerme la vida imposible. Tengo el cerebro de un mosquito, pero no soy tonta aunque lo parezca.
COMO PREVENIR LA ENFERMEDAD
Como habéis leído el flebotomo es el transmisor de la leishmaniosis, y por eso casi todas las medidas preventivas deben ir encaminadas a evitar su picadura, y a ser posible a acabar con él:
-Debemos aplicar insecticidas sobre el perro. En el mercado existen numerosos productos que en "teoría" lo repelen, pero lo cierto es que tan sólo dos se encuentran registrados para tal uso y presentan pruebas clínicas concluyentes sobre su efectividad. Para mí el más efectivo es un collar antiparasitario cuyo principio activo es la deltametrina. Debéis cambiarlo cada cuatro meses.
-Podemos aplicar otros insecticidas de efecto residual (indicados contra mosquitos) en la cercanía de la caseta del perro, alrededores de la vivienda, leñeras y muros.
-Eliminar de la cercanía de vuestras casas restos vegetales, escombros y basuras, alejando al perro lo más que podáis del césped húmedo y las piscinas.
-Evitar que vuestro perro permanezca en el exterior desde el atardecer hasta las primeras horas de la noche (o de la mañana preferentemente). Si esto no es posible podéis colocar una tela mosquitera en su caseta e intentar que permanezca en su interior en las horas comentadas. Las mosquiteras convencionales no valen, debido al pequeño tamaño de este mosquito. Sus medidas deben ser de 0,4-0,5 milímetros cuadrados de malla.
-Rociar con insecticidas residuales cercos de puertas y ventanas.
-Las trampas de luz pueden ser útiles, pero no debéis colocarlas en zonas próximas a donde se encuentra el perro.
-Este mosquito puede picar en el interior de las casas, pero lo hace raramente. Un sistema eléctrico de pastillas antimosquitos os evitará esa posibilidad.
Debo comentaros la existencia de un nuevo mecanismo de contagio humano en el que este mosquito no actúa como vector. Cada día son más los casos de drogadictos positivos al VIH que son portadores de leismania. Dada su costumbre de inyectarse en zonas periurbanas, como poblados chabolistas próximos a vertederos o edificios en ruinas, algunos se infectarían de forma primaria por la picadura del flebotomo, y a continuación de unos a otros a través de las jeringuillas "prestadas". Cuidado por tanto con las jeringuillas, que desgraciadamente pueblan cada día con más frecuencia los suelos de nuestros parques.
Hay estudios que certifican que hasta un 9% de las personas infectadas por VIH también lo están por leishmania, que encuentran un excelente caldo de cultivo en los cuerpos de los drogadictos inmunodeprimidos.
Para concluir y pensando en aquellos que, a pesar de vivir en zonas urbanas (con muy baja incidencia de esta enfermedad) vayáis a pasar las vacaciones a otros lugares, os indico según los datos estadísticos y en porcentajes, las zonas de España donde esta enfermedad aparece en menor o mayor medida:
-Andalucia: 8,8
-Aragón: 7-10
-Baleares (excepto Menorca): 14
-Castilla-La Mancha: 7
-Cataluña (según zonas): 9,3-18
-Extremadura: 12
-Madrid: 38% en perros de guarda
-Murcia: 9
-Navarra: 4,4
-Valencia: 10
Buen verano sin flebotomos y por tanto sin Leishmania.
Agradecimiento: a http://www.adiestralo.com/ por permitirme publicar este artículo.
Autor: José Enrique Zaldívar Laguía. Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Reglas de oro para toda la familia
1. Se consistente.
2. Ayudaros unos a otros, estar de acuerdo con las normas de convivencia con el perro y las órdenes que se le darán.
3. Entrenamiento: corto, divertido, a menudo, con premios y sin conflicto.
4. La gran diferencia entre un perro bien entrenado y otro que no lo está tanto, es la COMUNICACIÓN. Dale constante información de lo que está haciendo bien y lo repetirá.
5. Premia el comportamiento deseado.
6. Ignora tanto como te sea posible un comportamiento no deseado, si no es posible, interrúmpelo sin castigo y sin darle atención.
7. Crea una relación respetuosa basada en la COOPERACIÓN y el COMPROMISO y no en la dominancia y el conflicto.
8. Nunca dejes a un perro y niños solos, incluso por un periodo corto de tiempo.
9. ¡Divertiros juntos!
REGLAS PARA NIÑOS (y los que no son tan niños)
1. Deja a tu perro siempre tranquilo cuando este durmiendo.
2. Susúrrale para hablarle, evita correr y chillar delante de él.
3. Haz que tu perro te vea antes de tocarle, si puede ser aproxímate a él por un lado, en vez de por detrás.
4. Mantén tu cara alejada de la suya y siempre déjale irse cuando el quiera.
5. Usa juguetes para jugar, mucho mejor que tus manos y pies.
6. Si tu perro te muerde jugando, para el juego y díselo a un adulto para que retire el juguete. No se castiga la perro, sino que se le educa para que solo ponga los dientes en el juguete.
7. Siempre pídele a tu perro que venga hacia ti para traerte el juguete, evita perseguirlo.
8. Divierte, aprende y sé responsable con tu perro.
Agradecimiento: a Ingrid Ramon, educadora canina (http://caninofed.com/), por permitirme publicar este artículo.
domingo, 20 de marzo de 2011
Peligros de la obesidad en mascotas
Por lo general, la obesidad es el resultado de una ingestión calórica más alta que lo que el cuerpo utiliza para su normal funcionamiento, pero también puede ser resultado de defectos hereditarios, problemas hormonales o glandulares, castración, falta de ejercicio, o una combinación de varios de estos factores.
Los animales con sobrepeso tienen mayores riesgos de padecer enfermedades.
En Chile, según estudios desarrollados, por las universidades Iberoamericana y Mayor respectivamente, se estima que los perros y gatos tienen un sobrepeso que bordean el 20%, cifra que va en aumento.
La falta de ejercicio y el sedentarismo no sólo provocan obesidad en mascotas, sino que también, origina stress y agresividad en razas de perros que por su temperamento genético son propensas a atacar a personas o a otras mascotas. El médico veterinario de la clínica Dr. Pet, Ariel Martínez, advierte que los perros obesos están más estresados que aquellos que hacen deporte y pueden acumular irritabilidad al no quemar calorías; se recomienda a los dueños sacar a pasear 2 veces al día a la mascota y administrarle solo alimentos especiales para ellos,se puede elegir principalmente alimentos Premium o superpremium, una dieta equilibrada que fortalezca el sistema inmunológico, evite la reproducción de parásitos internos y reduzca los repentinos cambios de humor; hay que suministrar la alimentación adecuada según la raza y tamaño de la mascota a lo largo de su vida.
Algunas razas, como los perdigueros, labradores, sabuesos, o cocker spaniels, necesitan mucho ejercicio, pues de lo contrario tienden con facilidad a la obesidad. Los beagles y basset hounds son propensos a engordar por su genética. Con el fin de educar y crear conciencia de salud para la mascota, promover una buena alimentación de calidad versus cantidad y estimular a los dueños de mascotas a preocuparse y escoger la mejor elección del manejo nutricional adecuado según la raza y edad.
Es por lo anterior que se debe controlar constantemente el peso de nuestros queridos animales con el fin de ayudarlos a tener una vida más sana y saludable. Algunas clínicas veterinarias realizan controles gratuitos en las mascotas con el fin de entregar una asesoría completa respecto a aspectos a considerar al momento de elegir la raza de perro adecuada para la familia. La iniciativa tiene como objetivo guiar a los dueños en la educación y entregar una evaluación corporal y psicológica de la raza que se quiere adquirir, de esta manera el dueño de mascota puede combinar de mejor manera el temperamento del animal versus su adaptabilidad al núcleo familiar.
Peligros de la obesidad
En época de crisis económica los dueños de mascotas tienden a suministrar comida casera, provocando problemas metabólicos que conducen a sobrepeso; los alimentos no se encuentran debidamente preparados ni equilibrados ya que contienen deficiencias en algunas vitaminas y minerales. Cuando el peso de una mascota es de un 15% por encima de su peso ideal, se puede considerar excedida de peso. Si está más del 15% por encima de lo ideal, entonces es obesa.
La presencia excesiva de grasa corporal, gatillada por malos hábitos nutricionales y el sedentarismo, trae el fantasma de la obesidad en las mascotas, siendo una de las enfermedades que más se registran en perros y gatos en las clínicas veterinarias. Al igual que los humanos, las mascotas también deben velar por mantener un peso ideal, pues la obesidad animal puede provocar las mismas dificultades médicas que en el hombre, las mascotas tienen mayores riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes, artritis, hipertensión, asma o rotura de ligamentos, desordenes gastrointestinales, enfermedades del hígado, de la piel, y problemas en la reproducción. Además, los animales obesos corren mayor riesgo de muerte durante procedimientos quirúrgicos y durante la anestesia que aquellos cuyo peso es normal. Los perros obesos tienen una expectativa de vida más corta que los perros normales.
Agradecimiento: a la Asociación Nacional de Adiestradores Caninos Profesionales, (http://www.anacp.es/) por permitirtme publicar este artículo.
Es una web que promete mucho y tiene un potencial de crecimiento enorme. Os dejo el logo:
domingo, 13 de marzo de 2011
Manual de instrucciones para un cachorro (2ª parte)
(no apto para cómodos y poco dispuestos al sacrificio. Si este es el caso, mejor comprar un perro mecánico a pilas).
Andando solo por la calle
Lo normal es que con tres meses y medio vuestro cachorro ya tenga las vacunas y sus defensas activas. Así que hay que empezar el periodo de “socialización”.
Entre los tres meses y los cinco es el momento “crítico”. Después de los cinco meses (también depende de la raza y del individuo) la socialización es más difícil y puede haber problemas. Ahora debemos dejar que nuestro cachorro entre en contacto con el mundo.
Personas adultas, niños, otros perros (ojo, perros cachorros es lo ideal y adultos que sepáis que son “civilizados” para evitar que asusten al cachorro y tenga recelo de todos los perros del mundo desde ese momento).
Muchos de los perros agresivos hacia otros perros, lo son porque no han estado en contacto con otros perros en el periodo de socialización, o los contactos que han tenido han sido traumáticos. Bueno hay otras circunstancias, pero menos frecuentes.
Llevarlo a la ciudad, para que aprenda lo que es un autobús, la salida de un colegio, una moto, edificios y ruido del tráfico. Al principio podéis llevarlo en brazos, luego atado con la correa, nunca suelto en la ciudad. Si se asusta puede salir corriendo, pueden atropellarlo o podéis perderlo. Nunca en grandes “dosis”, todo poco a poco y con mucha dulzura por vuestra parte. Frente a reacciones de miedo o desconfianza, no os enfadéis, ni gritéis, habladle con tranquilidad pero sin dar importancia a su miedo o desconocimiento. Si se sienten sobreprotegidos, les estáis confirmando que su miedo es justificado y cada vez será peor.
Si desde cachorro le gusta jugar con la pelota o con un mordedor, este se convertirá en una futura aliada para su educación.
Los cachorros igual que los niños deben tener juguetes, pelotas, mordedores de cuerda, muñecos que pitan etc… (Evitad en la medida de lo posible que se traguen los trozos de juguete que vayan rompiendo ¡o los juguetes enteros!, buscad juguetes adecuados al tamaño de su boca y de materiales que sean difíciles de romper.)
Compradle dos o tres juguetes y jugar con el cachorro y los juguetes a diario. Cuando use algo “incorrecto” para jugar, como la pata de una mesa, un zapato o la almohada, lo de siempre, NO y cuando deje ese objeto le dais su juguete y jugáis con él.
Es bueno recompensarlos cuando hacen bien las cosas y nos obedecen. Las mejores recompensas son los juguetes, las caricias y ¡la comida!.
Por ejemplo, el perro está masticando un zapato;
1º- Decimos NO, nos acercamos.., si lo suelta, inmediatamente decimos en
tono reconciliador, ¡muy bien!, y le damos una caricia, uno de sus juguetes o un pequeño trocito de Frankfurt (una rodajita muy fina, de una salchicha salen unos 20 premios para un perro tamaño mini)
Si no lo suelta con el NO, repetimos NO y palmada en el aire o chasquido para impresionarlo y llamar su atención, o bien se lo quitamos sin demasiados forcejeos (si forcejeamos con el perro al quitarle el juguete, lo que ellos entienden es que es un nuevo juego…. ¡a ver si te lo quito!!! Cada vez lo cogerán con más fuerza y se afirmarán en no soltarlo… pensarán, en eso consiste el nuevo juego ¿no?). Si entonces lo suelta repetimos lo de antes, ¡muy bien!, y premio. Ojo!!, de nada sirve darle el premio 30 segundos después, debe ser inmediato. Si no tienes premios en el bolsillo (sean trocitos de salchicha o un juguete) simplemente la recompensa verbal de muy bien y la caricia. Por eso, cuando tengo cachorros en casa, suelo llevar salchicha por los bolsillos o algún juguete. Recordad, el muy bien y la caricia SIEMPRE son obligatorios.
Nuestros perros son egoístas igual que nosotros y “trabajan” y “aprenden” por “dinero” como nosotros. Salvo honrosas excepciones, trabajamos para vivir (aunque lo hagamos en lo que nos gusta), así que salvo los trabajos “extra” en ONG’s que podemos hacer por concienciación social, trabajamos por un sueldo. Nuestros perros también, al menos inicialmente. Con el tiempo, podrán trabajar por nosotros o por autosatisfacción… pero eso será más tarde.
El sistema del castigo es el equivalente al trabajo forzoso en las minas, la esclavitud o las galeras, y desde luego que trabajan, pero debemos reconocer que con poco entusiasmo, poca afectividad y poca productividad. El sistema de incentivos económicos por el trabajo, creo que hasta ahora es el que mejor funciona entre los humanos y de igual forma entre los perros. Y aún más, las empresas modernas y “punteras” ahora recompensan a sus trabajadores con beneficios sociales y premios extras, reconocimiento y vacaciones en grupo. Ya sabéis, el sistema americano…..
Eso no quiere decir que alguna vez el castigo esté justificado pero hablamos de ocasiones excepcionales (y la ausencia de premio es un castigo). Con los niños ocurre lo mismo, es mejor el sistema de incentivos. Por supuesto lo mejor es el razonamiento y diálogo, pero de esto debes olvidarte con los perros, o al menos con la mayoría…je, je, je.
Un último consejo. Cuando lo dejéis sólo en casa, aseguraos de que no se quede en sitios con cables o enchufes peligrosos, dejadle siempre algún juguete masticable y luz.
Si normalmente esta con vosotros en casa, es mala idea encerrarlo en el
garaje para dormir o cuando os vais, lo único que aprenderá es que lo
castigáis por algo y no entenderá por qué.
Al principio debéis dejarlo solo durante espacios cortos de tiempo. Por ejemplo, en la habitación donde vaya a dormir, con la luz encendida, con una radio puesta, con sus juguetes y con agua.
Por ejemplo una hora, aprovechando que está cansado y tiene sueño, en la habitación al lado de donde tengáis la tele y con vosotros en casa. Poco a poco aprenderá a quedarse sólo, y cuando se vaya haciendo adulto no le importará permanecer solo en casa algunas horas, si tiene su ejercicio diario garantizado y pasáis tiempo suficiente con el perro (mientras hacéis la cena, viendo la tele o leyendo un libro, además del tiempo que le dediquéis a su enseñanza, su juego e higiene).
Si alguno de vosotros aún no se ha comprado el perro y está leyendo esto para informarse de qué se debe hacer, os diré dos cosas:
1º: Seguro que sois personas responsables que queréis hacer las cosas bien y antes de empezar buscáis información ¡seguid buscando! Cuanto más sepáis mejor.
2ª ¿Seguro que queréis un perro en casa? Ya veis que supone un trabajo y una responsabilidad. Meditadlo y si la respuesta es SI, ¡haced acopio de paciencia!
sábado, 12 de marzo de 2011
Jano, el Boxer que encontró el bate que mató a Jano
Mientras la policia buscaba el bate de béisbol con el que mataron a Matias Jano Fernández en el barrio porteño de Balvanera la semana pasada; apareció un perro -también llamado Jano- perteneciente a una vecina, con el bate tan buscado entre sus dientes.
El Boxer se llama Jano, igual que la víctima, aunque no le pertenecía a Matías Jano Fernández, sino a una vecina de la localidad de Don Torcuato que vió cuando un testigo buscaba el bate de béisbol en el suelo y se acercó a ver que pasaba.
"¿Estás buscando un bate de bésbol, que están hablando por televisión?", le preguntó la señora al testigo de identidad reservada que en ese momento estaba buscando entre el pasto alguna pista. Mas que una pista lo que el hombre buscaba era el bate, que uno de los detenidos en el marco de la investigación le había confesado dónde lo había tirado.
"Si, usted lo vio?", fue la respuesta del hombre, a lo que la señora respondió rápidamente con el grito de: "Jano, venga, andá a traer el palo", le dijo a su perro la señora.
Jano, el boxer, es de contextura mediana, marrón y manchas negras. El perro partió ante la orden de su ama y segundos después traía entre sus dientes el buscado bate.
"Lo encontró en el campo y lo trajo a casa", contó la dueña quien contribuyó a que el bate de béisbol esté a dispocisión de la justicia; y Jano, su perro Boxer, que actuó como un héroe sin saber que es el mejor amigo del hombre.
Fuente: (InfoBAN)
El Boxer se llama Jano, igual que la víctima, aunque no le pertenecía a Matías Jano Fernández, sino a una vecina de la localidad de Don Torcuato que vió cuando un testigo buscaba el bate de béisbol en el suelo y se acercó a ver que pasaba.
"¿Estás buscando un bate de bésbol, que están hablando por televisión?", le preguntó la señora al testigo de identidad reservada que en ese momento estaba buscando entre el pasto alguna pista. Mas que una pista lo que el hombre buscaba era el bate, que uno de los detenidos en el marco de la investigación le había confesado dónde lo había tirado.
"Si, usted lo vio?", fue la respuesta del hombre, a lo que la señora respondió rápidamente con el grito de: "Jano, venga, andá a traer el palo", le dijo a su perro la señora.
Jano, el boxer, es de contextura mediana, marrón y manchas negras. El perro partió ante la orden de su ama y segundos después traía entre sus dientes el buscado bate.
"Lo encontró en el campo y lo trajo a casa", contó la dueña quien contribuyó a que el bate de béisbol esté a dispocisión de la justicia; y Jano, su perro Boxer, que actuó como un héroe sin saber que es el mejor amigo del hombre.
Fuente: (InfoBAN)
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