domingo, 6 de mayo de 2012

¿Por qué tener un perro?




Tener un perro es lo mejor que le puede pasar a un ser humano, tendremos un amigo fiel durante mas de 10 años, aprenderemos los que es respetar al prójimo y que los perros son la mejor medicina para las personas enfermas.


Es un remedio efectivo contra la depresión ya que nosotros seremos los responsables del mismo, todas las necesidades de nuestro amigo serán cubiertas por nosotros, no tendremos tiempo para encerrarnos a deprimirnos porque al tener un nuevo amigo tendremos que ocuparnos de el.


Si ud no sale mucho de su casa, el sedentarismo desaparece porque el perro necesita ejercicio con lo cual nosotros también tenemos que salir a caminar y nuestra salud se vera favorecida.


¿Se siente solo? Olvidese de la soledad siempre tendrá a alguien que le preste atención.


Es soltero, divorciado, viudo, no consigue pareja, busca novia/o por Internet tampoco lo conseguirá de ese modo, con un perro se abren un montón de caminos, al ir a parques, a plazas conocerá mucha gente que le preguntaran por su perro, además si es tímido ya tiene un tema para empezar a hablar: los perros, y a lo mejor conoce al amor de su vida como me paso a mi. Yo cuidaba una perra de raza Weimaraner (LOLA) de unos amigos que se habían ido a España por trabajo, me lo dejaron 2 meses, era nuevo en el tema de los perros, LOLA me enseño mucho, (desde ese día supe que lo mio eran los perros) . Cuando estábamos en casa siempre me preguntaba: ¿Que hacemos los dos solos encerrados? ¡¡Vamos a conocer gente!!


Entonces empezamos a ir al parque, caminábamos todos los días como 2 horas, llegue a empezar a correr para cansar mas al perro y me beneficio físicamente ya que perdí mucho peso, me puse en linea y además deje de fumar. En eso un perro de raza Dálmata (CAMILO) de una chica se acerca a LOLA y empiezan a jugar, mucha gente siente rechazo porque creen que su perro es único y que no pude jugar con ningún perro en el parque, no se preocupe si el otro perro esta sucio entre ellos no se discriminan. Pasaron los días los perros se seguían viendo, jugaban, y nosotros empezamos a hablar cada día mas y mas, hoy estamos por cumplir 5 años de novio y todo gracias a los perros.


El que dice no me gustan los perros es porque nunca tuvo uno.


Los perros viven su mundo, no el nuestro, podemos llegar muy nerviosos del trabajo y ellos estarán esperando para saludarnos, levantarnos el animo y hacernos olvidar porque estamos tan locos por algo que ya paso. Vivamos el presente como lo hacen nuestros perros.


Los perros no trasmiten ninguna enfermedad al ser humano, son todos mitos, las pulgas y las garrapatas si el perro las tuviera, prefieren vivir en el cuerpo del perro y no en el nuestro.


Los perros nos enseñan el respeto hacia el otro, ellos no discriminan a nadie, observe los perros de los linyeras (vagabundos), de los locos, de las personas discapacitadas lo felices que son con sus amos.





Usted se siente mal porque le duele la espalda, le cuesta caminar, padece alguna discapacidad, ¿cuantos perros con 3 patas salen adelante? Mire la foto, el es NAPOLEÓN, tiene solo dos patas y del mismo lado y por lo menos 15 años ¿Lo ve deprimido? Aprenda de ellos. La tenencia de un perro soluciona cualquier situación por mas dramática que sea.



Si tiene hijos no lo dude, un perro hará de el una persona segura de si misma, sociable y respetuosa hacia los demás. ¿Sigue dudando si lo mejor para ud es un perro? Salga corriendo a una protectora a encontrar el remedio definitivo para sus problemas y recordara para siempre como éste post le salvo la vida.

martes, 1 de mayo de 2012

¿Jugamos a la pelota?




Muchísima gente basa el paseo de su perro en llevarlo al parque, jugar a tirarle la pelota un rato y volver para casa. Según comentan muchas de las personas que hacen esto los perros son cazadores, juegan a que “cace” una pelota, el perro disfruta, corre, hace ejercicio, y se nota porque cuando vuelven a casa el perro jadea porque está feliz y satisfecho... ¿seguro que esto es así? Veámoslo desde otra perspectiva.


Los perros antes que cazadores son carroñeros, en la actualidad cada vez más científicos desechan la teoría que los perros procedan de lobos domesticados, y apuntan a que evolucionaron hacia perros carroñeros. Evidentemente hay un antepasado común entre lobos y perros, por ese motivo tienen múltiples características comunes, pero uno no procede del otro como nosotros no procedemos literalmente de un mono, sino de un antepasado común y mantenemos similitudes con chimpancés, gorilas etc. Es debido a que son carroñeros, que un grupo de perros aventureros se acercaron a un poblado humano atraídos por el olor de los restos de comida, los humanos vieron que dejando que los perros comieran esos restos tenían un excelente sistema de vigilancia, ya que los perros dormían cerca del poblado y ladraban alarmando de la presencia de animales salvajes u otros peligros. Así empezó una amistad tan intensa que a día de hoy, siguen formando una parte importante en nuestras vidas. Es por su instinto carroñero, que a los perros les apasionan los olores pútridos, y disfrutan rebuscando entre basura, oliendo las deposiciones de otros animales...para ellos es un olor agradable.

Si no le quedara más remedio, un perro podría llegar a cazar algo para comer, con más o menos maña, ya que poseen el mecanismo para poder hacerlo aunque no suelen recurrir a ello.

Es cierto que tenemos varias razas de perros de caza, entre los que hay tres grandes grupos:

    Los perros tipo “SET” como el Setter Irlandés, “set” se puede traducir como “marcar”, éstos perros están especializados en marcar la posición de la presa con la elegancia que les caracteriza.
    Los perros tipo “SPRING” como el Springel Spaniel , “spring” en inglés significa “brinco”, son perros especializados en espantar a la presa para que alce el vuelo y el cazador sepa donde apuntar.
   Los perros tipo “RETRIEVER” como el Golden Retriever, son perros recuperadores (retrieve=recuperar) que no dudan en ir a buscar la presa corriendo o nadando.

Yo personalmente no me atrevería a calificar de “cazadores” a estos perros, sí son una ayuda inestimable en la caza del ser humano, para ésta función se han ido especializando las razas, pero ellos por sí solos no cazan como lo hacen los gatos, que planean la caza del pajarito, lo matan y luego traen la presa. Los gatos sí tienen un fuerte instinto cazador.


Entonces... ¿por qué persiguen los perros la pelota? Pues porque se lo enseñamos, porque es una conducta que le reforzamos continuamente, nos sentimos orgullosos de ellos cuando van a buscar la pelota y nos la traen. No salen a cazar, saben perfectamente que una pelota no es una presa, simplemente aprenden a coger algo que se mueve rápido.

Uno de los problemas más comunes de éste tipo de juego con la pelota es que el comportamiento de perseguir cosas que se muevan rápido se extrapola a : palomas, bicis, niños corriendo, monopatines, gatos... son perros sumamente reactivos que salen corriendo detrás de algo que se mueva rápido, sin importar lo que sea.

Además del hecho de perseguir, se obsesionan con la pelota. La obsesión puede provocar que el perro constantemente nos pida que le tiremos la pelota, son los típicos perros que saltan o nos ladran en el parque hasta que consiguen que se la tiremos, no se relacionan con otros perros, no huelen el césped, no juegan con otros perros... solo quieren que les tiremos la pelota. Pueden llegar a pelear con otros perros si intentan robarle la pelota, sea suya o no. También hacen algo tan “gracioso” y a la vez tan triste como coger todas las pelotas que les caben en la boca a la vez. Esto no tiene nada que ver con la caza, es una obsesión y como tal, un problema grave.


Aparte de la obsesión, los juegos explosivos de perseguir pelota producen un aumento de segregación de adrenalina en la sangre, de forma que todo el organismo se activa incrementando el estrés, aumentan las pulsaciones, el nivel de actividad, respiración entrecortada... que en determinadas razas de naturaleza nerviosa, como el Border Collie, puede incrementar y mucho el estrés que sufre durante el día. El perro debe hacer ejercicio, pero un exceso de ejercicio es totalmente contraproducente y puede provocar, además del estrés, lesiones en las articulaciones del perro. El perro correrá durante todo el rato que se lo pidamos, se sobreesforzará porque se lo pedimos, pero eso no significa que esté haciendo el ejercicio adecuado. Probablemente si le dejarámos libre corriendo por la montaña, haciendo ejercicio que le apeteciera, no optaría por correr de forma explosiva durante tanto rato.


El juego con la pelota bien realizado, dosificado y como complemento a un paseo estimulante es un juego fantástico, pero se debe realizar un trabajo previo. Se debe enseñar a soltar objetos de la boca, a acudir a la llamada de forma infalible y un buen control de estímulos, para evitar la obsesión. Si los problemas comentados anteriormente ya están presentes, es recomendable acudir a un educador canino para reducir los comportamientos negativos como perseguir monopatines y pelearse con otros perros, y optar por otros juegos.


Agradecimiento: a Sonia Losada (http://sonialosada.blogspot.com.es/) por permitirme publicar este artículo suyo tan sugerente.

viernes, 6 de abril de 2012

El Cachorro y el Perro Joven. Acerca del crecimiento.



Traducción del articulo “The puppy and the young dog – About growing up” de Turid Rugaas, 
por Nicolás Planterose

Cuando los perros crían a sus cachorros, estos se convierten en perros perfectos. Cuando
los lobos crían a sus lobeznos, estos se convierten en lobos perfectos, preparados para la
vida, para subsistir. Cuando los humanos crían cachorros, estos suelen tener 
problemas cuando son adultos, ¿Por qué?

Primero, los humanos no dejamos a nuestros cachorros recibir las enseñanzas naturales 
como ellos las preferirían y deberían recibirlas tal y como lo hacen de otros perros.
En segundo lugar, esperamos que nuestro perro acepte y respete nuestras normas
 “humanas”, las cuales suelen carecer de significado para ellos. Por último, fallamos en 
no tener en cuenta la edad del perro, sus etapas de desarrollo y su capacidad. El resultado
 es que los perros fracasan en su intento de acometer nuestras excesivas demandas.

Los cachorros que crecen rodeados de seres de su misma especie, gradualmente aprenden
a obtener el auto-control que necesitaran como adultos. ¡Y lo aprenden muy bien! Cuando se
conviertan en adultos habrán obtenido todo el auto-control necesario para subsistir. 
Necesitamos empezar a criar cachorros de modo similar al que serían criados de forma
natural, es decir, por perros desde su infancia hasta que son adultos.


La licencia de cachorro
El primer y mayor error que cometemos como propietarios de un cachorro, es crearnos
expectativas y establecer obligaciones demasiado exigentes, lo que hace que no existan 
muchas probabilidades de que el cachorro pueda acometerlas con éxito. En la Naturaleza
o cuando los perros tienen la posibilidad de crecer naturalmente como parte de una manada, 
aprenden a auto controlarse muy gradualmente. De hecho, hasta la edad de 16 a 20 semanas 
de vida poseen la llamada “Licencia de cachorro”, se llama así porque durante estos meses 
parecen tener permiso para experimentar una gran cantidad de comportamientos sin ser 
controlados y corregidos por los perros adultos. Pareciera como si llevaran una credencial 
colgada y ante cualquier conflicto la mostraran diciendo “na, na, na, no puedes hacerme nada, 
¡tengo licencia de cachorro!”. Frecuentemente vemos como cachorros de pocas semanas 
sacan ventaja de esta licencia molestando a adultos que descansan a su alrededor, 
subiéndose encima, mordisqueando sus orejas, con sus ojillos llenos de brillo ytravesura. 
Los perros adultos les permiten arremeter contra ellos con increíble paciencia durante este
período.

Hacia las 16 a 20 semanas de edad, la licencia se encuentra a punto de expirar. Ahora, los 
cachorros necesitan empezar gradualmente a aprender controlarse mejor y a comportarse 
más educadamente. Continuarán siendo perdonados por sus frecuentes equivocaciones 
y errores –después de todo, no son adultos aún-. Esa etapa llegará naturalmente con tiempo 
y experiencia.

Puede resultar confuso el hecho de que un cachorro pueda pasar de un estado de desarrollo
a otro en unos pocos días, pero es necesario tener en cuenta que los perros pasan de su
infancia a ser adultos en menos de 2 años. En comparación, los humanos necesitamos 
20 años antes de poder llamarnos adultos -muchos necesitan aun más tiempo.


El perro joven
Una vez que el período de cachorro culmina, alrededor de los 4 meses y medio de edad, 
empieza otro no menos importante, la adolescencia. Esta se compone de varias etapas
y termina hacia lo 2 años. A veces dura más tiempo, a veces menos. Los perros jóvenes 
son como los humanos jóvenes:
Les gusta la acción y la velocidad.
Se aburren rápidamente cuando “no pasa nada”.
No saben controlarse del todo.
No pueden controlarse cuando algo excitante ocurre. Como los niños cuando ven un 
camión de bomberos o como los perros cuando huelen un conejo.
Su capacidad de concentración por largos períodos de tiempo es realmente pobre.
Así como los niños “se olvidan” de regresar directamente a casa después de la escuela,
ellos olvidan que les has pedido que hagan hace diez segundos.
Encuentran aburrido el aprendizaje si este dura demasiado o no es atractivo. Los perros
jóvenes necesitan entrenamiento, pero en cortas y divertidas sesiones para que puedan 
mantener su atención y no cansarse de hacerlo. Sus necesidades de actividad pueden
ser cubiertas con cortas y fáciles sesiones de entrenamiento en un campo de agility, 
entrenando la llamada, tomando paseos por la montaña, estando con otros perros
y jugando sin correa con ellos, y muchas más.
Necesitan aprender gradualmente autocontrol, pero a poco tiempo por vez. Esa es la razón
por la que hacemos las cosas paso a paso, para lograr que un perro se mantenga mucho
tiempo sentado y quieto empezaremos por lograr y premiar que lo haga por 2 segundos, 
luego por 5, 10, etc.
Sé considerado cuando tu perro esté perdiendo concentración, permite que se tome un
descanso, que se distraiga por un rato, para poder luego recuperar su atención y continuar
el entrenamiento.
Permite al perro adolescente que salude y juegue con otros perros. ¡Importante!
Evita las sesiones de entrenamiento largas, repitiendo siempre el mismo ejercicio
una y otra vez, castigos y todo lo que haga que se agote y se harte de entrenar.
La socialización con personas y otros animales es importante. Enseña a tu perro a sentirse
seguro en todo tipo de situaciones y en todo tipo de ambientes.
Practica actividades divertidas como rastreo, búsqueda, cobros, trucos, etc.

Debemos tener en cuenta que los perros son seres sociales que necesitan aprender sobre 
comunicación, comportamiento, educación y autocontrol. De otra manera su vida como 
miembro de una manada sería insoportable. Y ellos aprenden, poco a poco, como los seres
humanos durante la infancia y la adolescencia. ¿Quién ha visto alguna vez a un niño 
de 4 o 6 años con auto-control? 
Cuando un “cuatroañero” se vuelve histérico, no hay manera de hacerle entrar en razón.
Lo mismo con uno de 6 años. Tratar de enseñarle algo en pleno ataque de histeria es
desesperante. Necesitamos esperar que se calmen para lograr que nos escuchen y 
conseguir enseñarles algo.

Cuando un propietario va a clase con un perro joven (un “niño de 6 años”), éste rápidamente
entrará en estado de excitación –debido a nuevos perros, nuevo sitio, nuevas situaciones, etc.
- Al mismo tiempo, las clases requieren que el perro y el propietario sigan un estricto
programa de ejercicios, y además, la duración del programa es demasiado larga para un
perro joven. No me sorprende que nuestro “seisañero” se vuelva agitado e incluso histérico.
Muchos (realmente muchos) propietarios abandonan estas clases y cursos porque sus perros
son “impulsivos”, “muy nerviosos” o “cabezasduras”. He conocido muchos propietarios en
esta situación. Sus perros no están “locos” como ellos me cuentan, la explicación es que
sus niveles de estrés están al máximo y los de auto-control al mínimo. ¡Naturalmente!
Porque no han aprendido como lidiar con este tipo de situaciones anteriormente. ¡Están 
condenados a fracasar!

El uso de violencia o fuerza para conseguir que nuestro perro nos preste atención en ninguna 
situación nos reportará nada bueno. Por el contrario, si nuestro perro no se encontraba ya 
en un estado de histeria, lo estará si lo forzamos o amenazamos. NO es nuestra misión poner
el listón de demandas demasiado alto, esto no ayuda. Si nuestro joven perro no puede con
una situación, quiere decir simplemente que no esta capacitado para hacerlo. Nosotros 
podemos prevenir todos estos problemas aprendiendo a observar el estado emocional de 
nuestro perro, aprendiendo a ver cuando la temperatura empieza a subir y dejar de hacer
lo que estemos haciendo antes que el perro alcance un nivel de estrés y excitación en el que
ya no le sea posible comunicarse y aprender.


Intervención temprana
La “intervención temprana” es la clave. El tipo de intervención puede ser:

- Parar con el entrenamiento.
- Actuar de forma menos amenazante.
- Permitir al perro cambiar de posición, por ejemplo de la posición de echado o en pie, 
a una posición más neutra como la de sentado.
- Mantener la correa floja. Es necesario que la correa este colgando (o tocando el suelo), 
de otra manera el perro sentirá la presión de la misma. Recuerda que una correa tirante 
es el camino más rápido para incrementar los niveles de agresividad.
- No te enfades con tu perro. Mantén la calma y contrólate. ¿Cómo va a aprender tu perro 
auto-control si tú no predicas con el ejemplo?


Cuando el perro empieza a “abrir las puertas”
El perro joven se encuentra en una fase de transición, y hay una infinidad de cosas que
“necesitan” ser exploradas y probadas. Permite a tu perro que explore. Permítele que pruebe 
y sienta el “sabor de la vida” y que investigue de que se trata cada cosa. Es completamente
inofensivo. Necesitamos establecer limites, si, pero asegúrate que estos no lo conviertan en
un prisionero sin libertad para estar activo y descubrir las cosas por sí mismo. Puede que
pronto se vuelva un poco difícil, testarudo e irritable, 
esto no es porque esté planeando tomar el liderazgo y convertirse en el perro alfa, pero sí
para probar y averiguar como funcionan las cosas. Un perro joven no quiere tomar el poder, 
ni siquiera piensa en ello. Pero necesita investigar para ver el tipo de reacciones que obtendrá 
si lo llega a pensar más adelante. ¡No sobrereacciones! Dar la espalda a tu perro e ignorarlo 
será suficiente, y le dirá mucho más que mil palabras. Dar la espalda e ignorar al adolescente
es exactamente lo que un perro adulto haría.

Bajo ninguna circunstancia deberías forzar físicamente al tu perro – evita este 
tipo de actitudes desagradables como cogerlo de la parte de atrás del cuello y sacudirlo, 
agarrarlo de los belfos/mejillas mientras lo miras fijamente o cualquier otro método cruel 
y amenazante de castigo. Fíjate como lo hacen los perros adultos equilibrados y 
seguros de sí mismos y simplemente copia lo que ves. Ellos le hacen saber al perro 
adolescente sin brutalidad cuando su comportamiento está fuera de lugar
– sólo se giran, le dan la espalda y se alejan caminando. A lo sumo bostezan, 
pero no más que eso.

¿Tu perro esta gruñendo? ¡Fantástico! Eso quiere decir que no siente miedo ni se ha vuelto 
pasivo y que mantiene con naturalidad sus formas de comunicación. El gruñido no es peligroso,
es simplemente una manera de hacer saber a los demás que algo le incomoda.

Cuando está gruñendo/ enseñando los dientes.
1. ¿Ha sido algo que has hecho lo que ha provocado al perro? Si es así, deja de hacerlo. Las 
provocaciones pueden ser, por mencionar algunas; Sacudir la correa, quitarle la comida, 
molestarlo cuando duerme o descansa, darle ordenes con voz dura, pedirle demasiadas cosas, 
mantener al perro atado con la correa tensa, hacerlo rabiar con juegos no divertidos para él, 
inclinarse sobre él o caminar recto hacia un perro que está atado con una correa.

2. ¿Estaba el perro asustado por algo? Entonces evita que sienta miedo de nuevo, de otra 
manera su reacción de defensa se volverá más fuerte cada vez.

3. ¿Está simplemente chequeando tu reacción? ¡Dale la espalda! Dejará de hacerlo 
inmediatamente.
En una situación como esta, al menos uno de los dos necesita estar tranquilo y frío. 
Además, es un hecho que muchos de los conflictos entre perros y propietarios son el 
resultado de tratar de dominar
al perro, y no al revés. Usar la señal “sienta” es psicológicamente correcto cuando ocurre una 
situación de conflicto. Es una posición neutral – es una demanda de cooperación mas que de
sumisión. Y sentarse será algo que podrá hacer con más naturalidad que cualquier otra cosa,
incluso para un perro agitado.

Para aprender auto-control el perro joven necesita atravesar un proceso de aprendizaje. 
Nosotros podemos ayudarlo siguiendo una serie de pautas:

1. El perro no sabe de qué opciones dispone. Necesitamos enseñarle que puede elegir entre 
sentarse tranquilo en vez de saltar, correr por todos lados o tirar de la correa. Debido a esta 
situación, el nivel de adrenalina en el cuerpo es muy alto y hace que el perro se sienta inquieto
al mismo tiempo que no sabe qué hacer al respecto. Nosotros podemos mostrarle una manera
y ayudarlo a aprender a auto controlarse.

2. Muévete despacio. Realiza movimientos calmados y pausados. Habla despacio y casi
susurrando.
Tu expresión corporal y verbal convencerán al perro.

3. No mezcles el autocontrol con presión física. El autocontrol es voluntario, mientras que lo otro
no lo es. Evita empuja, forzar, tirar o coger a tu perro. Mantén la correa floja, la reacción a 
cualquier castigo sólo incrementará los niveles de estrés.

4. Practica el autocontrol en todas las situaciones. Al principio practica en áreas libres de
distracciones, en sesiones cortas. No mantengas al perro sentado mucho tiempo al principio, 
sus músculos se cansarán y le dolerán.
Podemos contar con otras ayudas también, como las señales de calma y los 
premios por un comportamiento deseado, sólo por mencionar algunas. 
Un día, vas a tener un perro adulto que sabe cómo comportarse, que tiene autocontrol 
y que desea cooperar. Ese día llegara si crías a tu cachorro con demandas que aumenten 
gradualmente para que pueda lidiar con ellas. 
Sé considerado, tu perro necesita tiempo para crecer tal y como tú.

Agradecimiento: a Nicolás Plantarose (http://elperroindigo.blogspot.com.es/), por permitirme 
publicar el artículo de Turid Rugaas "The puppy and the young dog -About growing up", 
traducido por él y publicado en su blog

domingo, 1 de abril de 2012

¿Por qué un arnés y no un collar?


Siempre recomiendo arneses, nunca collares, y para todos los perros.

Y eso por varios motivos.
La tráquea es una parte del cuello muy sensible.
Un collar, aunque sea ancho y suave, ejerce una presión fuerte sobre la tráquea, si la correa está tensa o incluso damos tirones con ella.
Muchos perros son tratados en el veterinario por ‘tos crónica’ y nadie se da cuenta que se trata de una traqueítis por presión y mal uso de un collar.

arnés perro - pastor alemán

¿Usted se ataría en el coche el cinturón por el cuello?
¡No! En el coche nos ponemos el cinturón por el pecho y por la pelvis.
¡Y con buen motivo!

La presión o los tirones del collar además dañan los cervicales, y por eso todas las vertebras espinales.

También afectan la glándula tiroides, pueden provocar hipo- o hipertiroidismo.
Los múltiples posibles daños del esqueleto se pueden ver en los estudios realizados por Anders Hallgren desde la década de los 70.

Fuerte presión o tirones con un collar pueden dañar los nervios situados en el cuello y pueden provocar el ‘Síndrome Horner’, con síntomas muy marcados como:
-Miosis (contracción de pupila)
-Ptosis (desprendimiento del parpado superior)
-Enoftalmos (hundimiento del ojo por parálisis del simpático cervical)

En la mayoría de los casos el Síndrome Horner se cura con medicación, aunque puede que en algunos casos ya no haya remedio.

El cuello del perro es una zona de primer orden para el desarrollo de su comportamiento social. Es un receptor muy sensible a los estímulos positivos y aversivos. También he podido ver que los perros utilizan su cuello para diferentes funciones.
La nuca y la garganta sirven para la comunicación jerárquica.
Los lados, a izquierda y a derecha, se reservan para los amigos íntimos. Es decir, para los miembros humanos y caninos de la familia.
La garganta es la parte más sensible del cuello. En momentos de completa relajación, el perro se la ofrece a la persona de confianza para que la acaricie.

Mi conclusión es que el cuello del perro es un receptor muy sensible de mensajes sociales. Es muy sensible para los contactos positivos, pero también para los negativos.
Está claro que la presión o los tirones de un collar es información errónea para el perro.
Muchos perros reaccionan a ello, mostrando inseguridad o señales de calma cómo por ejemplo relamerse el hocico, girar la cabeza, cerrar los ojos.


Los perros comunican entre ellos en los paseos, desde la distancia.
Si observamos dos perros que se ven desde lejos, siempre podemos ver señales de calma cómo girar la cabeza o olfatear el suelo. Con estas señales los perros se comunican sus intenciones pacíficas.

Si en este momento, por tensión de la correa, el perro es forzado a levantar la cabeza, le estamos obligando a enviar al otro perro un mensaje erróneo y ofensivo.
Este malentendido puede provocar una pelea, y con posterioridad, comportamientos agresivos preventivos.

arnes para perros

Sabemos que los perros con problemas de agresividad tienden a relajarse mucho antes si durante su reeducación llevan un arnés y no un collar. Simplemente les facilitamos enviar señales de calma, que luego pueden ser reforzadas por su dueño y también por los demás perros, reaccionando ellos por su parte con señales pacíficas.

Muchas veces oigo a la gente decir que con un arnés los perros aprenden a tirar de la correa; incluso que un arnés solamente sirve para ‘tirar de algo’, pero que no es adecuado para el paseo. Creo que los que dicen eso, incluso educadores caninos, se equivocan.


Los perros aprenden a tirar de la correa, cuándo es reforzado, cuándo tienen éxito, es decir, cuándo llegan adonde quieren ir, tirando.
Y eso funciona igual con un collar que con un arnés, ya que suelen ignorar el dolor a cambio de conseguir su objetivo.
Es cierto que tirar de un arnés no duele ni provoca inseguridad.
Pero los tirones de la correa en la educación canina son métodos que ya no debemos aplicar ninguno, ya que la reacción que provocan en el perro es evitar un castigo o dolor.

La correa tampoco establece ninguna jerarquía entre guía y perro. Mucha gente sigue creyendo que hay que mostrarle al perro quién manda, dándole tirones fuertes de la correa.
Todo eso es un concepto erróneo que no se basa en el respeto mutuo ni en la comunicación inter-específica.

No sirven los arneses con cintas que se unen en un único punto en el lomo.
Tampoco los denominados ‘arneses de corrección’ que llevan cuerdas finas rozando las axilas del perro, ya que también su efecto es el dolor. 


Un buen arnés debe tener una cinta en el lomo y otra en el pecho, que conecta la parte del cuello con la del tórax. Tiene que ser ajustable de varias formas y debe tener cintas anchas y acolchadas.

Si todo esto se combina luego con una correa de 2m o 3m, mucha tranquilidad y paciencia mientras dejamos que el perro termine de olisquear y reconocer su entorno, los paseos se convierten en un placer para perro y dueño.



 Agradecimiento: a Lealcan Adiestramiento (www.lealcan.com), por permitirme publicar este artículo de Christiane Steck, adiestradora.

domingo, 4 de marzo de 2012

¿Perros con pasaporte extranjero?

El otro día un amigo me preguntaba sobre algo que le mosqueaba. Había ido a comprar un cachorro a una tienda de animales, y le habían dado la documentación del perro. Al mirarla detenidamente en casa, se enteró de que que el perro era de Chequia. ¿Curioso, no?¿Es que no hay perros de esa raza en España?

Muchas veces la respuesta la encontramos en el video que os dejo a continuación. Se emitió en su día en Antena3, en el telediario, alertando sobre un fenómeno cada vez más frecuente, por desgracia: la importación de cachorros procedentes de Europa del Este, buscando un negocio pingüe de beneficios, y en el que no se tiene en cuenta la salud del perro, ni su cuidado ni su correcta socialización.

 El resultado final puede ser muchas veces catastrófico: cachorros que se mueren a las pocas semanas, cachorros que vienen sin vacunar, perros cruzados sin atención ninguna a la mejora o conservación de los valores de la raza, perros mal alimentados, o sin una adecuada socialización y por ello nerviosos, miedosos, agresivos, etc. 

Sirva como reflexión. A la hora de comprar un perro, hay que ser muy cuidadosos.