domingo, 2 de diciembre de 2012

El carácter del Jack Russell Terrier


El primer día que Uli pasó en casa, siendo aun un cachorrillo de cuatro meses, le enseñamos donde estaba su sitio, un cestito con una manta en una habitación tranquila de la casa. Cuando llegó la noche, la pusimos en su cestito y cerramos la puerta de la habitación. Ni lloró, ni rascó en la puerta, ni gimoteó, simplemente cogió una de mis zapatillas del zapatero, la colocó en el cesto y se acurrucó a su lado. 

Desde entonces, todos los días, un zapato, zapatilla, chancla, siempre mía, aparece en su cesto por la mañana. Probamos a ponerle un osito de peluche, su juguete favorito..., pero no sirvió de nada, no tenían mi olor.

Esta anécdota define una gran característica del Jack Russell Terrier: son tenaces, intrépidos, osados y muy inteligentes, pero incondicionales de su amo, al que siguen a todas partes, siempre pendientes de él.
Son perros muy ágiles, fuertes y resistentes, con una gran capacidad de trabajo (es un terrier de caza).


Se les puede entrenar para gran cantidad de actividades, sobre todo si se utiliza su tendencia natural al salto (agility), persecución de presa y cavado en busca de ella (caza). Son excelentes como cazadores de roedores y alimañas.



El nombre de la raza se le debe a un pastor, de nombre John, llamado "Jack" Russell (1795-1883). De una perra llamada "Trump" que adquirió a su lechero, John desarrollarían dos razas: los fox terrier y unos perros de patas más cortas que darían origen a los actuales Jack Russell Terrier. Esta raza la desarrollaría para sus amigos cazadores y, además de un tamaño adecuado para que acceda al cubil del zorro y el predominio del color blanco para distinguirlo de éste, se selecciona, sobre todo, por otra característica: que sea capaz de mantenerse en equilibrio sobre el pomo de la silla de montar durante la caza del zorro. Ahora se entiende porque el Jack Russell Terrier es conocido como "el perro de los caballos", conoce el olor del estiércol desde hace mucho tiempo.

Por otro lado poseen una simpatía innata y un especial sentido del humor que les lleva a realizar continuas "payasadas" para llamar nuestra atención, como hacer cabriolas persiguiendo una terrorífica "mosca" o corretear a velocidad punta, saltando de un mueble a otro de la casa. No son en absoluto perros para personas sedentarias.


Buenos compañeros de los niños (si se socializan desde cachorros con ellos), conservan su vitalidad y gusto por el juego hasta avanzada edad, aunque ante la tiranía de niños demasiado pequeños, optan por una "retirada a tiempo" a un buen escondite, cuando no se deciden por torear al pequeño jugando al "a que no me pillas".



Su gran longevidad (tienen una esperanza de vida de 15 años) y su rusticidad, hacen de ellos perros generalmente muy sanos. Recuerdo que en la primera visita de Uli al veterinario éste nos comentó: a los otros perros de esta raza que vienen por mi consulta sólo los veo una vez al año para su vacunación.


Resumiendo, son perros de una gran vitalidad, fieles compañeros de adultos y niños, que pueden llegar a tener sus más y sus menos con otros perros extraños si no se les educa convenientemente, pero con una inagotable capacidad de aprender y un instinto cazador muy arraigado.


Agradecimiento a www.gaspalleira.es (criadores de Jack Russell Terrier) por permitirme publicar este artículo y facilitarme fotografías de sus preciosos ejemplares.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Adicción: el riesgo invisible



Es frecuente que los adiestradores nos refiramos a perros con un enorme interés por jugar con mordedores o pelotas como “yonkis”. Lo curioso es que le damos un valor positivo a esta expresión, porque gracias a ello podremos obtener un adiestramiento deportivo o de utilidad (aquí no me refiero al adiestramiento destinado a mejorar la convivencia) positivo, implicado, proactivo y de calidad.

Sin embargo esta fuerte predisposición puede generar lo que es, en mi opinión, uno de los principales “riesgos ocultos” del entrenamiento: convertir a los perros en adictos, ya sea a los juguetes, la mordida, las pistas de obstáculos… Y cuando hablo de adictos me refiero exactamente a eso.

El límite entre la implicación y el disfrute de algo muy divertido y la adicción es difuso. ¿Cuándo pasa una gran afición al deporte a convertirse en vigorexia? ¿En qué momento exacto podemos decir que estamos rozando lo insalubre?

Para encontrar esa frontera debemos definir claramente el concepto:

La adicción se caracteriza por la pérdida más o menos completa del control al aparecer estímulos que anuncien la posibilidad de realizar la conducta a la que se es adicto, como sucede cuando un ludópata escucha el tintineo de una máquina tragaperras o cuando algunos perros practicantes de Agility esperan el inicio de la pista. Esto implica actuar incluso de maneras autolesivas o que serían inaceptables en situaciones de control cognitivo saludable, ignorando las consecuencias negativas de la conducta adoptada, así como ser incapaz de iniciar otras conductas altamente valiosas que impidan la realización de la conducta adictiva.

No debemos confundir la adicción con la dependencia que implica un síndrome de abstinencia físico cuando deja de suministrarse una sustancia, mientras que en la dependencia las alteraciones se relacionan con la carencia, en la adicción están relacionadas con la obtención, al parecer existe un desequilibrio entre los circuitos neuronales de búsqueda, que activan al perro para realizar una conducta, y los de gratificación, que hacen que se sienta satisfecho al haber obtenido lo deseado (como la pelota). 

Este desequilibrio se construye a través del aprendizaje, particularmente cuando se hacen programas de refuerzo de expectativa y programas de refuerzo intermitente. Obviamente esto no quiere decir que siempre que realicemos entrenamientos de este tipo vayamos a generar adicciones, pero debe ser tenido en cuenta al entrenar a perros que ya muestran un altísimo interés por los juguetes que le ofrecemos como reforzadores.

Evitar la adicción en determinados individuos y razas es algo difícil cuando se entrenan trabajos deportivos y es uno de los puntos sobre los que tengo más enfocada mi atención actualmente. Afortunadamente hay varias cosas que podemos hacer para disminuir este riesgo y mantener en el perro una alta implicación que permita una evolución máxima del entrenamiento. Y lo bueno es que puede hacerse casi con cualquier sistema de entrenamiento, no vale únicamente para el C-E.

1- Respeta su infancia:

Los cachorros están construyendo su forma de entender el mundo, si le das una relevancia excesiva al entrenamiento durante esta etapa, independientemente de lo respetuosa o positiva que sea tu manera de entrenar, potenciaras que el perro lo vea como el centro de su vida. Es importante trabajar con el cachorro, en ningún caso defiendo que no se inicie el adiestramiento hasta la madurez, pero desde luego nunca debería ser su actividad principal: clases grupales para cachorros (en EDUCAN tenemos unas estupendas), salidas de socialización… son opciones más interesantes para ocupar la mayoría de la puppy-agenda. Cuando veo cachorros con menos de seis meses que hacen prácticamente todo su reglamento siempre tengo la misma impresión que al ver a las gimnastas de doce años: que no han podido elegir si les gusta lo que hacen y que a esa edad hay opciones más saludables.

2-Convive con el perro:

Nada potencia más la adicción que mantener a un perro viviendo todo el día en una perrera y sacarle únicamente a entrenar. La convivencia implica la interacción con los perros en muchos contextos emocionales y sociales, y por ello una educación social mínima. Nadie tendría en su casa a un perro que le muerde la mano cuanto sacude una servilleta o que se pase toda la noche empujando una pelota para que se la tires. La convivencia hace del entrenamiento otra actividad con su dueño, si todo sale como debe, será la más divertida, pero no la única en la que el perro puede interactuar con él y obtener refuerzos sociales e individuales.

3-Pasea por el campo:

Sé que Dani Pardos, que es lo máximo en cordura que se sirve en adiestradores, cree que se ha abusado de la expresión “dejar al perro ser perro” hasta convertirlo en un mantra sentimentaloide y sin sentido, pero creo sinceramente que pasear con los perros libres por el campo les permite y potencia disfrutar de sus capacidades naturales mejor que ninguna otra cosa, recordándoles que no solo pelotas, mangas o saltos son divertidos. Sólo son algunas de las opciones para pasarlo bien.

4-Que se relacione con otros perros:

Los perros tienen que relacionarse con perros, les permite sutilezas de comunicación e interacción que engrasan sus capacidades sociales y evitan que haga de un juguete el centro de su mundo, por mucho que le guste. Si tienes un perro al que no le gusta interactuar con perros desconocidos (no me refiero a casos patológicos) te recomiendo incluir en tu familia un cachorro del sexo opuesto al de tu perro: en este caso dos en mejor que uno, se relacionarán entre sí y tú podrás pasar horas viéndoles jugar. Tampoco tienes que ser el centro del mundo de tu perro (ni de tu pareja, ni de tus amigos humanos) tooodo el tiempo ¿verdad? ¿O eres así de inseguro?

5-Trabaja en equipo:

Es curioso que todas las conductas adictivas en personas son conductas individuales (podríamos excluir las adicciones sexuales, pero en realidad también lo son, pues el partenaire está objetualizado), por ello el trabajo en equipo es muy eficaz para evitar la adicción. Al existir reglas de coordinación y subordinación que ambas partes –perro y adiestrador- deben conocer y seguir, necesitando de la interacción para alcanzar los objetivos, evitamos que el perro vea la pista, el juguete… lo que sea como algo que buscar obsesivamente: la pista es algo que requiere la colaboración de ambos y la pelota o el mordedor son elementos para jugar con su guía, no objetivos por sí mismos.

6-Ten una manera de indicarle cuándo ha terminado de trabajar:

Si a tu perro le encanta el adiestramiento y no sabe claramente cuando termina una sesión será fácil que mantenga la expectativa de continuarla, requiriéndote a ello de manera insistente. Ten un comando o señal que uses siempre cuando termines una sesión, si eres consistente en muy poco tiempo sabrá diferenciar cuándo puede acceder a la pelota y cuándo no, mejorando su autocontrol y aprendiendo a desconectarse del juguete.

7-Mantén una comunicación honesta con tu perro:

Debo reconocer mi antipatía a todo programa de refuerzo intermitente, cuando el perro no sabe si aparecerá o no el premio se obsesiona con él y no puede conectar su concentración relajada, disfrutando de lo que está haciendo sin pensar únicamente “pelota, pelota, ¡¡peloooota!!”. Veo muchos perros de razas afectuosas e inteligentes, como los malinois, convertidos en adictos por programas de este tipo. La comunicación honesta quiere decir que el perro sabe qué es lo que va a pasar cuando realiza una conducta: si le hemos indicado que conseguirá la pelota por hacer algo debe obtenerla siempre, si no se la vamos a dar el perro debe saberlo también. Quizá este es el punto que más excluyente resulte para determinados modelos de adiestramiento y es que es una seña muy identificativa del trabajo C-E. Pero si practicas otro modelo de entrenamiento que hace imposible la comunicación honesta no te preocupes, sé más escrupuloso al seguir el resto de los consejos de este artículo y mantendrás a tu perro lejos de la adicción sin necesidad de cambiar tu forma de entrenar.

8-No seas obsesivo adiestrando:

Los perros son muy empáticos, para tu perro será muy difícil no obsesionarse con el entrenamiento si tú lo estás. Hace muchos años un excelente entrenador y amigo me propuso dejarme a su perro un tiempo porque lo tenía sobreentrenado y no se consideraba capaz de parar si lo tenía en casa. A los lectores que no tengan interés en el adiestramiento deportivo les podrá parecer un caso exagerado, no creo que coincida con ellos nadie que lo practique. Es difícil cambiar nuestra actitud hacia el adiestramiento, pero es fácil ponernos unos límites: deja un par de días a la semana libres de entrenamientos, tú puedes pasar el mono viendo videos de adiestramiento en internet, leyendo sobre ello o incluso opinando en foros (pero sin abusar Payno, sin abusar en ningún sentido). Además oblígate a pagarle al perro por cada hora que dedica al entrenamiento a la semana con otra hora de actividades divertidas de otro tipo, valen las descritas de pasear por el campo o jugar con perros, pero también sesiones de masaje relajante o (si no es lo que entrenas) sesiones lúdicas de trabajo de olfato, llévalo a nadar en un pantano o rio…. Esa contabilidad te asegura que le remuneras en calidad emocional por implicarse tanto en el adiestramiento, al fin y al cabo en Google, empresa famosa por los resultados y compromiso de sus trabajadores, tienen sillones de masaje y videojuegos para los empleados. Y no parece que les vaya mal.
La adicción es un riesgo real en los perros seleccionados y destinados al trabajo deportivo o funcional de casi cualquier especialidad, es nuestra responsabilidad mantenerles emocionalmente saludables para que disfruten del adiestramiento tanto como nosotros, pero se obsesionen con él bastante menos.

Agradecimiento: a Carlos Alfonso López (www.educan.es/blog), por permitirme publicar su artículo.
Foto: Danie Swanepoel cc

domingo, 11 de noviembre de 2012

¿Es el Jack Russell Terrier el perro adecuado para tí?



¿Cuántos propietarios de un Jack Russell Terrier, incluso aquellos que se han informado cuidadosamente, son tan esclavos de sus necesidades, que abandonan su perro incluso antes de que alcance la edad adulta? 

Exponemos aquí una guía básica de las necesidades que nuestro nuevo compañero puede demandar de nosotros:

EL JACK RUSSELL TERRIER

Son ante todo y por encima de todo, perros de caza. El carácter y las cualidades que hacen de ellos excelentes cazadores (como cavar, ladrar, su carácter osado, su capacidad para seguir una pista, etc.) son interpretadas por sus propietarios como malas costumbres, lo que provoca un gran número de abandonos.

Son seleccionados para seguir el rastro bajo tierra, en la madriguera, es decir, para seguir la pista ladrando hasta que la pieza de caza “salta” o sale de tierra. Si no tienen la posibilidad de utilizar su instinto natural, se entretienen en otras ocupaciones, como perseguir coches, guardar cosas, cazar pájaros e insectos o agujerear jardines.

Son perros grandes en cuerpos pequeños. Necesitan tanto o más ejercicio que los perros grandes, y su carácter osado y valiente les lleva a desafiar a perros tres veces más grandes que ellos.


Necesitan una disciplina firme pero aplicada con coherencia. Son muy inteligentes, y medirán los límites marcados durante toda su vida. Serán capaces de educar a su propietario sin que este se de cuenta, en ocasiones recurriendo incluso a la agresividad. Esta naturaleza innata tendrá que ser comprendida y enfocada correctamente.

Pueden volverse muy posesivos con su propietario o algún miembro de la familia hasta el punto de adoptar un comportamiento muy protector (llegando a ser agresivo). Hay que tratar de suavizar este instinto desde cachorros.

Su instinto les lleva a acosar, herir o matar a pequeños animales tales como gatos, pájaros, conejos, ratones, ratas, etc. A causa únicamente de su instinto natural para la caza. Criar a un cachorro de Jack  Russell con un gato no garantiza que este tenga una larga vida con seguridad. Será posible bajo una vigilancia constante, sin fallos, por parte de sus dueños. Si los animales conviven sin esa vigilancia, es necesario considerar dicha convivencia como imposible ¿Correrías el riesgo de hacer vivir juntos a un gato y a un ratón?

Están en forma hasta los 15 años o más. Su necesidad de actividad y su deseo de cazar perduran durante toda su vida.


Es absolutamente necesario que vivan en un terreno perfectamente cerrado, ya que constantemente estarán intentando salir a ver si encuentran algo que cazar. Pueden vivir en una finca sin que nada suceda durante varios años, y un día, de repente desaparecen para no volver jamás. Muchos Jack Russell son atropellados atravesando una carretera en persecución de ardillas, gatos… Son capaces de escapar cavando por debajo de un cierre de alambrada.

Necesitan un mínimo de educación. ¡La vida de su perro puede depender de ello! Pero incluso estando perfectamente educado, el Jack Russell siempre sentirá tentaciones e intentará ir a perseguir algo interesante; hasta puede desaparecer en una madriguera durante un momento de descuido. Sin correa, el Jack Russell puede ponerse siempre en situaciones peligrosas a menos que esté en un entorno sin riesgo y bajo la supervisión de un propietario atento.

Pueden ser destructivos cuando están solos. Este comportamiento se debe sobre todo al aburrimiento, la falta de actividad, de ejercicio y de disciplina. Si tenemos referencias de un Jack "perfecto", de comportamiento impecable, brillante y feliz, será debido con seguridad a que tiene la suerte de contar con un propietario que se ocupa de él lo suficiente.

Son perros de campo. Porque incluso viviendo en la ciudad, su instinto siempre está presente. Y no sería razonable esperar lo contrario, porque están genéticamente seleccionados para ser auténticos perros de caza. Su estilo de vida debe ser acorde con sus necesidades. Deben tener un papel que desempeñar en relación con su considerable inteligencia y energía.

No son recomendables como perros falderos o de apartamento. Necesitan mucho ejercicio y actividades al aire libre y son generalmente demasiado ruidosos para vivir en un edificio. Necesitan espacio para correr; caminar con una correa no es suficiente para ellos. Así pues, si tu horario no te permite estar a menudo en casa y dejar suficiente tiempo para actividades al aire libre, este perro no es para ti. Muchos Jack abandonados provienen de pisos y casas en las que los propietarios están ausentes la mayor parte del tiempo.


Son jugadores insaciables. El Jack Russell Terrier tiene carácter y busca constantemente llamar nuestra atención. Tiene ganas de saltar constantemente alrededor de quien se lo permita. Es un buen compañero, pero muy vivo, por lo que se corre el riesgo de que empujen, arañen o mordisqueen a un niño, o a un adulto que coja su juguete en una sesión de juego interminable en la que el perro nunca se cansa el primero. Mal administradas o mal interpretadas, estas escenas de juego degeneran en castigo para el perro…

No se parecen a los perros de las películas o de otros  medios de comunicación. Ésos son entrenados y dirigidos por profesionales. Son muy dóciles durante períodos muy cortos de tiempo y su adiestrador conoce perfectamente sus necesidades adaptándose a ellas.

Para concluir, el Jack Russell Terrier necesita un compromiso a largo plazo, de actividad, de ejercicio y de educación. Su carácter único y original, su inteligencia y su energía pueden ser frustrantes, enormemente divertidos a veces. Nos pueden aportar mucha alegría (cuando son administrados correctamente) o muchos problemas (cuando no es así). Si este tipo de relación no coincide con tus necesidades, entonces, intenta adquirir otra raza de perro.


Texto extraído de  «The Russell Rescue » U.S.A.
Agradecimiento a www.gaspalleira.es (criadores de Jack Russell Terrier) por permitirme publicar este artículo y faciltarme fotografías de sus preciosos ejemplares.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Esto si es amor


Un perrito fiel como pocos. Y un amor también especial. La historia de dos perros de la región de Filippovka al sudoeste de Rusia conmueve al país. Según publican varios medios locales y europeos, la hembra fue atropellada hace una semana al costado de una ruta y el macho sigue a su lado y no hay nada ni nadie que lo mueva de ahí.




Desolado, el animal fue capaz de mover el cuerpo de la perra banquina adentro y hace siete días que la custodia, la abraza y trata de darle calor "esperando que vuelva a la vida", según contaron los vecinos que no pueden creer semejante amor.


El perrito lo ha intentado todo, ha sacudido con las patas el cuerpo de su pareja y le ha ladrado hasta quedarse sin aire. Pero el milagro que espera no sucederá jamás. Tampoco deja que nadie se acerque a su compañera. Gruñe y muestra los dientes a quien se atreva a poner un pie en su territorio. Está destrozado.


Los vecinos bautizaron a la pareja de perros como Romeo y Julieta. "Es muy triste. El perro no permite que nadie se acerque a ella. Él aún intenta calentar su cuerpo acostándose a su lado", dijo Lyudmila Laisheva, una vecina del lugar al canal LifeNews.


Aunque aún no pueden acercase, ya son varias las familias que se han ofrecido a adoptar al perro. "Él va a seguir a su lado hasta que comprenda que la perra ha fallecido y entonces se marchará y no regresará más", dijo un vecino.

Los chiquitos de la zona trataron de que el animal coma algo. Pero Romeo tiene el corazón partido y no ha tocado la comida ni el agua que le han acercado.



FUENTE clarin.com



domingo, 14 de octubre de 2012

Anda mi camino: los perros guía

¿ Te gustaría ver el mundo a través de los ojos de un perro guía? Pues ahora gracias a este video titulado "Anda mi camino" elaborado por los chicos de Guide Dogs Southampton Mobility, es posible. 

El perro guía, Alma, dirige los pasos de Nicky. Desde Agosto dan sus paseos juntos....y parece que muy bien. Merece la pena echar un vistazo siquiera a los primeros minutos de este video que podéis encontrar en youtube. 

Qué importantes son los perros guía para sus dueños. Lástima que todavía haya tan pocos. Este video es un pequeño homenaje a los perros guía y sus dueños. Que lo disfrutéis.


viernes, 12 de octubre de 2012

Agente Especial

En esta ocasión os dejo un video de perros. Es el primer capítulo de una creación de Telemadrid "Agente Especial" que nos acerca al fascinante mundo de los perros de la Guardia Civil.

 "Agente Especial" nos permite conocer más de cerca la labor tan fundamental que desarrolla el Servicio Cinológico de la Guardia Civil en beneficio de la sociedad: búsqueda de personas desaparecidas, búsqueda de explosivos, de drogas, de billetes falsos... conoceremos algunos de sus perros, su adiestramiento, su funcionamiento...A verlo y a disfrutarlo.






sábado, 6 de octubre de 2012

Cuida los ojos de tu perro



Examinar de los ojos de su perro es una tarea fácil. Basta con acariciarle la cabeza y mirarlos detenidamente mientras aparta las orejas hacia detrás.
  • Los ojos y el centro de los mismos deben verse limpios y brillantes, las pupilas del mismo tamaño y el tejido situado bajo los párpados debe ser de color rosado. (Algunas razas poseen un matiz negruzco en la membrana rosada.)
  • Los ojos enrojecidos o con pus amarillo o verde tienen muchas probabilidades de estar infectados. La abundancia de lágrimas también puede revelar una infección, aunque los perros de morro chato, como los pugs o los pequineses, producen muchas lágrimas para conservar húmedos sus ojos saltones. La singular forma de su cabeza hace que las lágrimas se deslicen por la cara en lugar de hacerlo por el conducto lacrimal, lo que les confiere un aspecto más llorón.
  • Si sólo tiene un ojo rojo, probablemente se le haya metido algo en uno de sus párpados. “La naturaleza dota a los perros de tres párpados para protegerles los ojos, pero al atravesar zarzas y matorrales puede entrarles suciedad’; afirma Craig N. Carter, veterinario y director de epidemiología de los laboratorios de diagnósticos veterinarios de Tejas. El tercer párpado es una línea muy fina que rodea la parte inferior del ojo. La mayoría de la gente no lo ve hasta que no se incrusta algo en él. Entonces se torna de color rojizo, lagrimoso y prominente, por lo que a veces es preciso el uso de antibióticos.
  • “Es normal que sus ojos cambien con el tiempo”, explica Nick A. Fabor, oftalmólogo veterinario de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de California, en Davis. Algunos cambios son normales, pero otros no.
  • “Un cambio normal es que conforme vaya creciendo sus ojos se tornen de color azulado. Esta variación se debe a la acumulación de células en el centro del ojo, pero no produce cambios significativos en la visión’; explica el doctor Fabor.
  • Sin embargo, si el color azul va acompañado de manchas grisáceas o una especie de niebla, puede tratarse de cataratas, es decir, de un endurecimiento del cristalino. Un ojo azulado y sanguinolento o dolorido puede deberse a un glaucoma, que provoca ceguera si no se trata en­seguida. Si observa algún cambio, acuda rápida­mente al veterinario. Los glaucomas son más habituales en los cocker spaniels y los bassets.

    Agradecimiento a: http://comocriar.org/1647/perros/cuide-los-ojos-de-su-perro por permitirme publicar su artículo.

    photo credit: WilliamMarlowcc